El uribista Duque y el izquierdista Petro se disputarán la presidencia de Colombia en junio
La primera vuelta de las elecciones confirma el triunfo de dos opciones en las antípodas que quieren romper con el proyecto de Santos
Colombia inauguró este domingo un nuevo ciclo con las primeras elecciones presidenciales sin la amenaza de las FARC. El candidato uribista, Iván Duque, y el izquierdista Gustavo Petro,
exalcalde de Bogotá, se disputarán la presidencia en la segunda vuelta
del 17 de junio. La votación, en la que se impuso (con el 99,76% de los
votos escrutados) Duque, confirma el panorama de confrontación
ideológica que dominó la campaña y obligará a los ciudadanos a elegir
entre dos opciones en las antípodas que rompen con el legado de Juan Manuel Santos.Participación récord
Colombia es un país donde la participación electoral suele situarse
por debajo del 50%, un dato bajo comparado con otros países de la
región. En las últimas presidenciales, casi el 60% de los colombianos
decidió no ir a votar en primera vuelta. Sin embargo, ayer esa cifra
superó una barrera histórica y se situó en el 53,31% tras un llamamiento
al voto masivo realizado por los principales dirigentes políticos. Era,
por otro lado, la primera vez que muchos excombatientes de las FARC,
como su antiguo dirigente, Rodrigo Londoño, Timochenko, acudían a las urnas en unos comicios presidenciales.
Se enfrentará a Petro, quien, pese a haber sido regidor de Bogotá, perdió las elecciones en la capital. Exguerrillero del M-19, un movimiento insurgente desmovilizado en 1990, escaló posiciones gracias al descontento social y un discurso antiestablishment que convenció sobre todo a los jóvenes y a las clases populares.
Para Sergio Guzmán, analista de la consultora británica Control Risks, los resultados amenazan la herencia del presidente saliente bajo todos los puntos de vista, tanto en el ámbito de la paz como en el económico, criticados, respectivamente, por los votantes de Duque y de Petro. Estos dos dirigentes encarnan visiones del mundo radicalmente enfrentadas y, sin embargo, ahora tendrán que intentar tejer alianzas para sumar apoyos con vistas a la segunda vuelta. Para ganar el centro, según Guzmán, el primero tendrá que "ser muy claro sobre lo que haría con el acuerdo, distanciarse un poco de Uribe, quien oportunamente vio su elección desde la finca" y repetir la palabra "Venezuela". El segundo, en cambio, deberá evitar hablar de expropiaciones, "prometer estabilidad económica y respetar los resultados electorales".
El abanico de aspirantes reflejaba un panorama bastante fragmentado, aunque finalmente triunfaran las opciones más rupturistas con el pasado reciente. Sergio Fajardo, exalcalde de Medellín y representante de centro, remontó durante la recta final de la carrera, estuvo a punto de alcanzar a Petro y finalmente se quedó a 260.000 votos. Al mismo tiempo, estos resultados confirman de alguna manera la superación del aparato territorial, la llamada maquinaria, controlado por Germán Vargas Lleras (7,27%). El exvicepresidente de Santos fue tejiendo alianzas políticas en los departamentos colombianos, lo que hubiera podido darle un apoyo mayor al esperado. Sin embargo, esa estrategia no le sirvió. A la cola se situó Humberto de la Calle, candidato del Partido Liberal (2,06%), quien, como jefe del equipo negociador de los acuerdos con las FARC, resultó un hombre clave para lograr la desmovilización de la guerrilla.
Duque lanzó un guiño a Fajardo y a Vargas Lleras y expresó su respeto por De la Calle. "Queremos gobernar con todos y para todos los colombianos", aseguró antes de invitar a Petro a tener una campaña de segunda vuelta "de altura". Este enfatizó: "Nuestros votos son los votos de la juventud y de los excluidos a lo largo y ancho de Colombia... Pueden ustedes tener la certeza de que vamos a vencer, que se puede cambiar la historia de Colombia”.
Más de 36,7 millones de ciudadanos estaban llamados a las urnas para elegir al sucesor de Santos en un clima de cambio de época. El próximo mandatario será el encargado de pilotar una transición hacia la consolidación de la paz, la eliminación de la violencia que persiste en algunos territorios, sobre todo vinculada a las mafias y al narcotráfico, y la recuperación de la economía.
El presidente resaltó las circunstancias históricas en las que se celebraron estos comicios. “Hacía muchísimo tiempo, décadas que eso no sucedía”, dijo en referencia al conflicto armado con las FARC. “Así que van a ser las elecciones más seguras y más tranquilas”, proclamó. Así sucedió, aunque con unas perspectivas de duro enfrentamiento ideológico.
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