“Hemos dicho basta a las agresiones de Irán y estamos contraatacando”
A la detención de 200 príncipes y empresarios saudíes el 4 de noviembre se le ha llamado de muchas formas: golpe palaciego, contragolpe o purga. Lo seguro es que ha dejado a Mohamed Bin Salmán, el príncipe heredero, en una situación de primacía sin precedentes en un reino en el que el poder se ha compartido tradicionalmente de forma cautelosa entre las ramas de una misma familia. Hoy Arabia Saudí aspira a la preponderancia en el mundo árabe. En Líbano, la sombra de Riad planea sobre la dimisión del primer ministro Saad Hariri. En el conflicto de Yemen, se acusa al reino de dificultar el reparto de ayuda humanitaria. Y el bloqueo al emirato de Qatar ha tenido consecuencias negativas inesperadas para los propios saudíes, según el FMI. Como trasfondo a todas esas crisis está la antigua enemistad con Irán. El actual ministro de Exteriores, Adel Al Jubeir (Riad, 1962), visitó ayer Madrid para reunirse con su homólogo español, Alfonso Dastis, y dedicó parte de la mañana a atender a un reducido grupo de medios españoles.

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